13 octubre, 2016

¿Dónde encontrar las causas?

Todo efecto tiene su causa. Toda causa tiene su efecto. Todo sucede de acuerdo con la Ley. La suerte no es más que el nombre que se da a una Ley no conocida. Hay muchos planos de causalidad, pero nada escapa a la Ley.

EL KYBALIÓN

 

Con frecuencia hemos oído hablar, leído o reflexionado sobre la ley de causa y efecto, ley que se ha prestado a múltiples interpretaciones, desde las más filosóficas y profundas hasta las más simples de andar por casa. En la actualidad solemos buscar las causas en lo que podemos ver y tocar. Seguramente esta forma materialista de interpretar los fenómenos tiene sus raíces en el desarrollo de un racionalismo extremo predominante en la cultura occidental, que sin duda ha contribuido a la pérdida de la capacidad de manejarnos con nuestras cualidades más inmateriales.

La cuestión que vamos a plantearnos es la disyuntiva entre si podemos recuperar la capacidad de encontrar las causas de los fenómenos, cualesquiera que sean, o si estamos destinados a vivir perdidos en el mundo de las apariencias. Con el desarrollo de este tema vamos a introducir conceptos básicos para los artículos que publicaremos en este blog, en los que utilizaremos con frecuencia la polaridad material-inmaterial. Llevaremos el foco hacia la parte inmaterial, la no visible, esa parte donde se encuentran escondidas las raíces de casi todo lo que nos acontece en la vida.

Actualmente sobrevivimos, más que vivimos, en medio de un cambio vertiginoso y no tenemos certeza de hacia dónde vamos realmente. En el pasado hubo grandes descubrimientos como la rueda, la imprenta, la revolución industrial, y otros grandes hitos, pero es la revolución tecnológica en curso la que ha desencadenado cambios sin precedentes, sobre todo, por la aceleración con que se suceden. Una revolución que se inicia con el desarrollo de la Mecánica Cuántica, hace un siglo aproximadamente.

Según la Mecánica Cuántica las cosas no son como parecen, las leyes que gobiernan el Universo son de naturaleza muy distinta a lo que nos imaginamos normalmente. La materia compacta en realidad está vacía por adentro y se comporta como energía de baja vibración, al tiempo que por el vacío de la materia circulan energías de alta vibración o luz de frecuencias no apreciables por nuestros sentidos. Aparecen principios como el de incertidumbre y el de la relatividad, que podemos incorporar a nuestro bagaje conceptual para comprender mejor la complejidad de nuestro mundo. Las leyes de causa y efecto no siempre son como las percibimos. Responden más a un espejismo condicionado por lo que nos han enseñado y contado repetidamente. En realidad somos nosotros los que creamos nuestra realidad de dentro hacia afuera, de inmaterial a material, de fondo a forma.

Pero la sociedad actual sigue anclada en modelos conceptuales totalmente desacompasados con los nuevos modelos que con tanto éxito se están aplicando en el campo tecnológico. Seguimos explicando a los seres vivos por la vía de la materialidad pura. En la escuela nos enseñan que tenemos cinco sentidos, como si eso fuera todo, sentidos que solo perciben la parte material de la vida. No se habla de otros sentidos tales como la telepatía o la intuición, entre otros, que tienen la función de trabajar en la parte no visible, dando como resultado un adormecimiento e incluso atrofia de los mismos.

Lo que aquí denominamos parte inmaterial es básicamente energía, luz, ondas electromagnéticas o vibraciones de diferentes frecuencias, conformando patrones de información y mecanismos de comunicación invisibles. Son estos mecanismos inmateriales los que crean la realidad material manifestada tal como la percibimos. Veremos la utilidad de conocer el grado de materialidad o inmaterialidad en que nos movemos, con nombres, formas y aplicaciones simples que por el solo hecho de tomar conciencia de su existencia nos pueden ayudar a ver más allá de las apariencias y, como consecuencia, acceder a un conocimiento más completo de las diferentes realidades.

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