19 octubre, 2018

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Los aceites esenciales: el eslabón perdido de la salud y el bienestar

Los aceites esenciales: el alma de las plantas

Desde la Antigüedad se han utilizado las plantas con fines curativos. El alma de las plantas son los aceites esenciales, cuyo uso y aplicación permiten restablecer el equilibrio, la armonía y la salud del cuerpo, de la mente y del espíritu, favoreciendo de esta forma nuestra salud y bienestar. Y resolviendo cantidad de problemas de la vida diaria, y también muchas excepcionales.

Con este post iniciamos una serie dedicada a los aceites esenciales, disciplina conocida en los últimos tiempos como aromaterapia, aunque nosotros nos referiremos más al concepto de Terapia basada en los aceites esenciales, para no limitar el campo de uso al efecto de los aromas, que es lo que significa el término aromaterapia. No obstante los aromas en sí mismos son uno de las aplicaciones más profundas e importantes de los aceites, y como tal lo iremos tratando.

aceites esenciales son el alma de las plantas

Recuperar los aceites esenciales para la salud y el bienestar

En sus inicios la industria de la medicina comenzó tratando de imitar a la naturaleza, no tanto con la idea de superar sus principios activos, sino para hacerlos más fáciles, accesibles y baratos, aunque fuera a costa de perder algunas propiedades. Pero con la deriva a una industria cada vez más química y sintética, esta filosofía se fue dejando de lado y se fueron olvidando los principios naturales.

La mayor parte de la medicina y farmacología modernas están fundamentadas sobre las teorías de Luis Pasteur, un químico. Al tiempo que se rechazó la propuesta de un biólogo coetáneo de Pasteur, Antoine Bechamp, que proponía la vía de potenciar la salud por procedimientos biológicos, lo que probablemente nos habría llevado por un camino más basado en la salud que en la enfermedad, como es ahora.

El hombre ha vivido y sobrevivido cientos de miles de años y para ello ha contado siempre con sus amigas las plantas, que han estado íntimamente ligadas a su salud.

Mientras científicos, cientifistas y pseudocientíficos andan peleándose por registrar patentes basadas en químicos, la Naturaleza nos provee soluciones biológicas de forma generosa, estando los aceites esenciales entre los principios activos más elevados, compartiendo status con las esencias estilo flores de Bach, la alquimia, la espagiria,y otros métodos de preparación que potencian los principios activos de las plantas de cara a la curación.

Los aceites esenciales son el alma de las plantas y de las flores, y tienen un carácter terapéutico de alto nivel y amplitud. Extrañaría que no se esté explotando todo este potencial, si no fuera porque prevalecen los criterios económicos e industriales y es que los aceites esenciales no se pueden patentar, ni por tanto especular con ellos.

Como cualquier ingrediente de la naturaleza nos pertenecen a todos.

La forma en que nos relacionamos con los aceites esenciales es personalizada y debemos poner mucha atención a ésto, depende de nuestra fisiología, nuestro estado en el momento concreto, nuestras experiencias y nuestro esquema de valores, entre otros muchos detalles.

¿Qué usos cubren los aceites esenciales?

Los aceites esenciales cubren innumerables usos

A lo largo de la Historia los aceites esenciales se han utilizado en casi todos los ámbitos de la vida humana, muy especialmente en lo concerniente a la salud y el bienestar, tanto en lo físico como emocional y espiritual.

Aceites esenciales ánimo positi

Algunos de los más importantes dominios de uso de los aceites son los siguientes:

• Con fines medicinales, para eliminar virus, bacterias y hongos, y ayudar en enfermedades degenerativas de gran dificultad de curación. Dicho de otra forma, antibióticos de primer nivel, y sin efectos secundarios si se usan correctamente.
• En proporcionar estados de ánimo positivos y combatir los negativos.• En estimular o relajar la energía y el sistema nervioso.
• En todo tipo de masajes, desde los bebés a personas de cualquier edad y situación.
• En regenerar tejidos y oxigenar las células.
• En mejorar el sabor a las comidas y su digestibilidad.
• En la industria alimentaria para los sabores, aunque han sido sustituidos generalmente por saborizantes industriales, más baratos.
• En mejorar los aspectos digestivos.
• En el mundo de la belleza, junto con los aceites vegetales.
• En el mundo de los perfumes.• En ahuyentar insectos como los piojos, los mosquitos, etc.
• En mejorar los ambientes, a través de vaporizadores aromáticos, para diferentes fines como son: purificación, renovación, relajación, respiración, concentración, activación, etc.

 

No solo se utilizan los aceites esenciales para el ser humano, también se usan con gran éxito con los animales y otras plantas.

Como ejemplo del poder terapéutico de los aceites esenciales, nombrar el más popular de los mismos, el aceite esencial del árbol del té, del que existen libros extensos dedicados a sus innumerables usos, aunque lo más conocido de sus usos es el de tratar o prevenir infecciones, y para la eliminación de todo tipo de microbios patógenos y otros bichos, entre los cuáles los piojos. Se usa tanto ingerido, como en uso tópico, añadido a geles, champús o incluso lavativas.

¿Qué son los aceites esenciales?

Son líquidos altamente concentrados y volátiles, procedentes cada uno de ellos de flores, raíces, hojas, frutos, semillas, raíces, etc. Se obtienen mediante métodos de destilación o extracción especiales a cada planta original.

Un único aceite esencial puede tener cientos de compuestos químicos únicos. Es el caso de la lavanda, uno de los más complejos, que contiene hasta 300 o más componentes químicos distintos, casi todos ellos en cantidades ínfimas, pero que todos contribuyen al efecto terapéutico global.

Imposible poder realizar en un laboratorio un compuesto tan complejo y hermanado con la biología como éste y otros aceites esenciales.

A diferencia de los aceites vegetales, los esenciales no se oxidan, no son grasos ni obstruyen los poros de la piel. Pero son muy delicados y debe saberse cómo manipular y conservar cada uno de ellos. Hay cientos o miles, probablemente no se han explotado todos los posibles, pero el amplio espectro de usos da para llenar innumerables tomos.

Debemos advertir que no todos los aceites esenciales tienen la misma calidad, hay una amplia variedad de calidades, entre la excelencia y aceites que realmente no merecen la pena.

En primer lugar está la calidad de las plantas elegidas, después el método y los tiempos de destilación, que no debe tener calentamientos ni segundas partes. Y el cuidado y rigor de los procesos, los materiales y todo lo relativo al envasado y conservación, forman parte de la calidad final de los aceites.

¿Por qué no se da a los aceites esenciales el rango que se merecen?

Para poner fin a esta introducción, comentar sobre el por qué no se está dando a los aceites esenciales el rango que se merecen. Por una parte están los intereses industriales, que han optado por soluciones alternativas, más lucrativas, patentables, controlables y que se pueden fabricar dándole a una manivela.

Otra razón es que la industria de la medicina está muy centrada y controlada desde EEUU y en este continente no hay cultura de los aceites, como sí la hay en Europa y Países Árabes.

Pero estamos en un nuevo amanecer y desde las personas de base, así como gracias al trabajo entusiasta y auténticamente científico de empresas dedicadas, lleva ya tiempo un movimiento silencioso y creciente de recuperación de este tipo de soluciones.

Desde este blog, en Alquinaterra, en Galapagar (Madrid), nos sumamos a este movimiento y os invitamos a quienes estáis motivados para que os informéis y empecéis a utilizar aceites de la forma más sencilla, para poco a poco y, si es de vuestro agrado y motivación, vayáis progresando en un mundo que puede ayudaros a recuperar la conexión perdida con la naturaleza o lo que es lo mismo con vosotros mismos.

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Aceites esenciales y aromaterapia Alquinaterra

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