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Los alimentos antinutrientes han colonizado la cesta de la compra ¿Qué son, qué consecuencias tienen y cómo evitarlos?

Antes de empezar a hablar sobre alimentos antinutrientes, os comentamos un par de experiencias....

A una señora le regalaron una bolsa de lechuga en oferta, pero como esta persona tiene un huerto con tomates, cebollas, lechugas, etc., además de animalitos de granja, decidió dar la bolsa de lechuga a las gallinas, las cuáles se acercaron y con la misma se fueron, no quisieron comer la lechuga de bolsa.

Un tiempo después la señora quiso saber si las gallinas se comerían el maíz de bote que ella echaba a su ensalada de la huerta. Y mira por dónde, tampoco se lo comieron. Y no es porque a las gallinas no le guste la lechuga y el maíz. En conclusión, algunos animalitos entienden mucho más de alimentación que las personas de hoy.

Una segunda anécdota me pasó a mi personalmente, cuando era pequeño y ayudaba a mi padre en el campo. Empezaron a llegar los abonos químicos. Recuerdo ver en mi casa grandes cantidades de sacos de plástico con polvo dentro, que durante un tiempo, mi padre se dedicó a extender por las tierras de cultivo. Eran nitratos, fosfatos y alguna cosa más. El caso es que los cultivos efectivamente crecían más pero había un problema: el ganado no se saciaba, tenía que comer también más en parecida proporción para poder producir leche. Pronto llegamos a la conclusión de que las plantas crecían más pero en igual medida bajaba la nutrición. Así que volvimos al abono orgánico que las propias vacas producían.

Estas dos historias y muchas otras que alguna gente de campo conoce, apuntan a que a la naturaleza se la puede forzar, pero no engañar. La naturaleza toma nota y actúa en consecuencia. Y esto muchas veces se llama enfermedad y malestar.

Escribimos este artículo para aportar criterios que nos ayuden a recuperar nuestra capacidad original de discernir lo que mejor conviene a nuestra salud.

Alimentos antinutrientes

Los alimentos antinutrientes son alimentos que tienen como resultado el de robar nutrientes al cuerpo, tienen un balance global negativo. Este es un concepto difícil de asimilar por la gente, pero es sencillo de entender. No hay más que abrir la mente.

Normalmente los alimentos antinutritivos están ligados a procesos artificiales de manipulación, materias primas de calidad muy deficiente y a sustancias de síntesis que la industria añade para conseguir objetivos de sabor, textura, color, olor, conservación, abaratamiento, etc., que no son naturales y producen el efecto antinutritivo.

Los alimentos antinutrientes son relativamente nuevos, están ligados a la industria, la publicidad, los medios de comunicación de masas y las multinacionales. No llevan más de un siglo con nosotros. Algunos de los más extendidos son los siguientes:

  • Materias primas de procedencia dudosa. La forma artificial en el cultivo de las plantas y en el cuidado de los animales hace que las materias primas resultantes estén repletas de efectos antinutritivos o en el mejor de los casos sean muy poco nutritivos.
  • La industrialización artificial a través de procedimientos que no respetan el proceso natural de fermentación u otros, hacen que el alimento quede con buena apariencia pero difícil de digerir o metabolizar.
  • El refinamiento radical por el que se quitan nutrientes molestos para la larga caducidad del alimento en las estanterías, pero que al mismo tiempo se carga la esencia del alimento, tiene como resultado que el propio alimento al ingerirlo roba del cuerpo lo que se le ha quitado. Con frecuencia saca los nutrientes de partes del cuerpo como los huesos y otros órganos vitales.
  • Los aditivos químicos en forma de moléculas sintéticas, con funciones que nada tienen que ver con la nutrición, no se eliminan fácilmente y se paga un alto precio a lo largo del tiempo. Hacen trabajar en exceso al hígado, se quedan en el torrente sanguíneo, en los órganos y en las células.
  • Las hormonas que vienen en muchos productos de procedencia animal, como carnes y lácteos, tienen el resultado de introducir en el cuerpo sustancias que interfieren con el funcionamiento hormonal normal, teniendo efectos en el desarrollo normal de los niños y también en el resto de edades.
  • Los transgénicos, que como su nombre indica tienen un ADN modificado. Algunos científicos ya han advertido que la información alterada de los adns puede influir en el ADN de quien se alimenta de ellos; Sobre todo si se toman con insistencia.

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  • La esterilización de buena parte de alimentos, que elimina los fermentos naturales y las enzimas necesarios para su digestión y metabolización, hacen que el organismo se debilite al tener que suministrar un plus de fermentos, enzimas y vida para procesar el alimento.

Estos procesos y muchos otros tienen utilidad para las empresas que fabrican y comercializan este tipo de alimentos. Para rebajar el coste de producción, más que el de venta y aumentar el tiempo que pueden estar en las estanterías. Para la salud lo único que podemos hacer es saber identificarlos y descartarlos lo más posible.

La lista de ejemplos es muy larga y podríamos llenar las páginas de un libro, pero podemos citar algunos de los más básicos y comunes como son: el azúcar blanco, la sal de mesa, los aceites refinados, las grasas hidrogenadas, los edulcorantes sintéticos como el aspartame, los panes hiper refinados, las bebidas azucaradas y carbonatadas, los vinos muy baratos, muchos de los lácteos mal procesados, las frutas y verduras cultivadas por procedimientos poco naturales. 

Pero preferimos que seáis vosotros quienes hagáis vuestra propia lista.

Y ¿qué piensan las personas?

Hay muchas personas que dicen que no será para tanto, que se creen los mensajes publicitarios y de científicos pagados por las marcas, que minimizan e incluso niegan el impacto de factores antinutrientes.

Pero no hay más que mirar las estadísticas de las enfermedades crónicas y degenerativas, que no paran de crecer, todas, ante la pasividad de los consumidores, que no consiguen relacionar lo que se come y algunos otros detalles con estos resultados lentamente devastadores para la salud.

Muchas son las consecuencias de esta alimentación industrial que no para de crecer y no solo en los adultos. Sino ya desde los embarazos y durante toda la etapa infantil. Una de las consecuencias es el sobrepeso y la obesidad cada vez más generalizadas. Los sobrepesos generados por el exceso de este tipo de alimentos se insertan profundamente en el metabolismo. Incluso desde niños y van a ser complicados de resolver a lo largo de la vida. Lo que se genera durante toda una vida no se puede quitar en unos meses, ni con dietas ni con nada.

¿Qué podemos hacer?

En los tiempos actuales han cambiado muchas cosas en muy poco tiempo. No nos ha dado tiempo a asimilarlas, aprender y adaptarnos en positivo. La figura del ama de casa y la sabiduría de la tradición han casi desaparecido. Tenemos en la mente la publicidad más que otra cosa y compramos la mayor parte de la alimentación en supermercados gigantes.

Si nuestra cesta de la compra estuviera compuesta en su mayoría por alimentos nutritivos, menos procesados y sin tantos tóxicos... la industria no tendría otro remedio que comercializar los alimentos que nosotros elegimos con el criterio de favorecer nuestra salud y bienestar. Los productos antinutrientes se quedarían en las estanterías. Ninguna industria por poderosa que sea va a fabricar nada que no compremos los consumidores.

La publicidad de las grandes marcas es muy inteligente y tiene muchas formas de esconder los efectos antinutrientes. Pongamos un ejemplo sencillo de entender: el azúcar blanco teñido con jarabe, que denominan azúcar moreno, pero que en muchos casos no es azúcar integral. Así son muchos de los alimentos que compramos, incluidos muchos que se dicen naturales, pero que están muy lejos de serlo.

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11 recomendaciones básicas para evitar alimentos antinutritivos

Apuntamos aquí algunas recomendaciones para empezar un camino hacia una alimentación saludable. Y de paso contribuir a poner freno a la deriva de la alimentación industrializada en exceso:

  1. Aprenderse los alimentos antinutrientes básicos, para evitarlos y evitar también los alimentos con alta concentración de los mismos. Son el caso del azúcar blanco y los alimentos que tienen altas concentraciones de azúcar blanco.
  2. Evitar comprar productos con muchos aditivos.
  3. Comprar más productos procesados de forma natural, no de forma industrial.
  4. Introducir en la dieta alimentos ricos en fibra, pero no artificiales, por ejemplo, un pan integral es un pan hecho con harina integral y masa madre, no es un pan refinado con salvado y levadura química.
  5. Recordar que las verduras entre otras cosas aportan también bastante fibra, como el caso de algunas frutas. Las verduras mejores son ecológicas o similar. Particularmente las de hoja verde es importante que no estén contaminadas (recordar la historia de las gallinas).
  6. Equilibrar en la dieta: proteína, verduras, cereales, granos y alimentos integrales procesados de forma natural.
  7. Cuidar especialmente los alimentos básicos: pan de masa madre, agua filtrada, aceite sin refinar, sal marina auténtica, azúcar, integral auténtico, etc.
  8. Comer menos cantidad de alimento y más nutritivo.
  9. Aprender a cocinar poco a poco, y no me refiero a los fritos y los sándwiches solamente.
  10. Seguir alguna web de recetas saludables y sencillas.
  11. No obsesionarse, es un camino, vale más ir poco a poco que deprisa, agobiarse y volver al punto de partida.

En Alquinaterra tenemos todos los productos para una nutrición saludable. Llámanos al 918 586 643 o ven a visitarnos a la Calle los Cantos, nº 24 en Galapagar (Madrid. También puedes consultarnos a través de Instagram)

Artículo de Jaime Somavilla, Gerente de Alquinaterra.

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