Filosofía Alquinaterra

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El Kybalión en modo facilón

¿Qué es el Kybalion?

El Kybalion es un conjunto de escritos inspirados en las escrituras de Hermes Trismegisto, sabio de Egipto que se sitúa en los tiempos de Abraham.

¿Por qué hablar del Kybalion?

Porque contiene los 7 principios fundamentales del Universo en que vivimos, los 7 principios de la Verdad, por tanto las leyes a las que estamos sometidos, con un grado de claridad que no se encuentra fácilmente en la cultura actual.

El Kybalion está escrito en forma de pensamiento analógico, distinta a la forma analítica que solemos utilizar actualmente. Lo analógico va de lo general a lo particular y tiene una visión de conjunto. Lo analítico va de lo particular a lo general y carece de una visión de conjunto.

Ambas formas de pensamiento son complementarias, pero si se quieren entender los fenómenos complejos el razonamiento analógico es mucho más efectivo. O al menos ese es nuestro punto de vista.

En este post vamos a resumir los 7 principios del Kybalion, intentando que se entienda de forma práctica, y si alguno de vosotros quiere profundizar en el tema no tiene más que ir a la fuente (el libro está editado y se vende en las librerías, o bien se puede ver aquí en pdf).

Primer principio de el Kybalion - El Mentalismo

Todo es mente. El Universo es inteligente. Todo lo que existe en el Universo es mente e inteligencia. Todo está conectado, nada está aislado. Cada parte del Universo tiene su mente correspondiente con el nivel en que se encuentra. El Universo global dispone de la mente más elevada. Los seres humanos tenemos nuestra mente, pero en un nivel inferior. Los animales, las plantas e incluso los seres inertes como los planetas tienen su mente y actúan con la inteligencia de su nivel.

Esta es la razón de que los procesos del Universo tienen siempre una lógica y una coherencia, no son un conjunto de sucesos al azar como solemos pensar. Podemos entender el lenguaje del Universo por las sincronicidades, esas casualidades aparentes que contienen un mensaje o un significado importante para nuestras vidas.

En conclusión, no pensemos que el universo es tonto y no piensa. No nos peleemos con las cosas que pasan, mejor tomemos nota y actuemos en consecuencia. No cambiemos la ecuación, mejor intentar resolverla. El Universo tiene una inteligencia mucho mayor que la nuestra y quizás por eso no le entendemos. Mejor fluir con el universo que pelearnos con el.

Segundo principio del Kybalion - El principio de Correspondencia

Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba. El Universo está estructurado en planos y niveles. Existen niveles desde el más microscópico, en que están los electrones, los quarks, los protones, los átomos, etc., al más macroscópico donde están las galaxias, los planetas, los agujeros negros, etc. En algún lugar en medio está el Universo humano.

El principio de correspondencia indica que las leyes que rigen los diferentes niveles tienen una similitud, una correspondencia, que es muy útil a la hora de conocer las leyes que rigen en planos que de otra forma no podríamos conocer.

Un campo de aplicación es por ejemplo el del entendimiento de las enfermedades, en que tenemos al menos dos niveles, el superior y el inferior. En el plano inferior o físico decimos cosas como: no digiero nada, tengo una enfermedad autoinmune, me duele todo, o mi piel se está poniendo negra. Todo ésto tiene su correspondencia en el plano superior en que debe estar pasando lo similar. Así decimos en el plano superior o psíquico: no digiero nada, me ataco a mi mismo, todo me duele, o me estoy poniendo negro, y nos damos cuenta de que hay una correspondencia exacta entre los dos planos. Podemos ir así del conocido al desconocido.

Este esquema nos sirve para entender de forma sencilla las causas de nuestras enfermedades, sea una gripe o un cáncer, solo varía el grado de complejidad.

Tercer principio del Kybalion - Vibración

Nada está inmóvil, todo se mueve, toda vibra. Este principio encierra la verdad de que todo está en movimiento, aunque parezca inmóvil, nada es igual un instante antes o un instante después. Esto sucede en todas las escalas o frecuencias de vibración.

Parece que las cosas no se mueven, no avanzan, o no van como queremos. Pero por debajo ya todo estaba pasando, moviéndose y evolucionando, hasta que como por arte de magia todo se coloca y se produce el resultado.

Tenemos que tener paciencia, confianza y fe, porque sabemos que las cosas nunca están estáticas. Y, mientras tanto, hacer lo que tenemos que hacer, lo correcto que pida la situación.

No hace falta estar viendo el movimiento, basta poner la intención clara y hacer lo correcto. La intención y el pensamiento crea una vibración invisible que actúa sobre la evolución de los procesos a través de la frecuencia del pensamiento. La Física moderna también ha corroborado esta cualidad a través del principio de Heisemberg.

Cuarto principio del Kybalion - Polaridad

Todo tiene dos polos, todo tiene un par de opuestos. Este principio dice que los opuestos son lo mismo sólo que varía el grado, pero la naturaleza de los contrarios es la misma. Es el caso del frío y el calor, en realidad el frío no existe, como no existe la oscuridad, sólo existen físicamente el calor y la luz, los cuáles en los grados más bajos denominamos frío y oscuridad.

Este principio es de los que más contradicen nuestra percepción habitual, en que pensamos que los polos opuestos son lo contrario. Pues no, los opuestos son simplemente grados de la misma cosa, son opuestos relativos. Aplicado a la salud y la enfermedad el principio dice que salud y enfermedad son grados de la misma cosa, y por lo tanto podemos actuar sobre el grado para ir de de la salud a la enfermedad, pero también de la enfermedad a la salud. Curar es recuperar la salud haciendo el camino inverso que hizo la enfermedad.

Quinto principio del Kybalion- Ritmo

Todo fluye y todo refluye, todo avanza y todo retrocede, todo se mueve como un péndulo. O lo que es lo mismo, todo lo que sube baja, todo lo que baja sube. El Universo se mueve por ciclos. Esta no es una buena noticia para la mentalidad actual de los humanos, porque nos dice que nos irá bien solo un tiempo, y después habrá un reflujo o camino de vuelta en que sentiremos que nos va mal.

Seguramente nadie nos ha enseñado que existen métodos para escapar a los efectos devastadores de este principio, como es el caso de la ley de la Neutralización.

Todos los seres humanos intentamos neutralizar los ciclos negativos, inconscientemente, pero solo las personas entrenadas en estos conceptos o con este don son capaces de hacerlo con facilidad.

Las filosofías y culturas orientales tienen mucho contenido sobre cómo aprovechar los ciclos negativos para convertirlos en positivos, es el caso por ejemplo del arte marcial japonés del Aikido, en que se emplea la fuerza del adversario para vencerlo. O la lengua china, que llama oportunidad a la crisis, facilitando el hecho de aprovechar los ciclos negativos inevitables como consecuencia del principio del ritmo.

Sexto principio del Kybalion- Causa y Efecto

Todo efecto tiene su causa, toda la causa tiene su efecto. Este principio dice que nada es casual, todo es causal, cualquier efecto lo es como resultado de una causa, y viceversa. Toda acción o situación va a producir un resultado o efecto.

Esta aseveración tan lógica no está bien entendida en nuestra época, y mucho menos enseñada. Con carácter general se mantienen las causas últimas ocultas, lo que produce como resultado una gran confusión y la incapacidad de entender y actuar eficientemente en la mayor parte de las situaciones.

Se dice que llueve porque hay nubes, pero ¿por qué hay nubes? ¿en qué nivel nos quedamos de la cadena de causalidad? Este principio es de los que más desarrollo tiene en el ámbito de salud y la enfermedad,

¿alguien ha pensado que toda enfermedad tiene una causa última, y que conocerla nos podría ayudar a curar por la vía correcta?

Séptimo principio del Kybalion - Generación

El Género está en todo, con sus dos principios masculino y femenino. Este principio afecta a todo, y en todos los planos, físico, mental y espiritual. En el plano físico se manifiesta como sexo, y en los planos superiores toma formas más abstractas pero de la misma naturaleza.

Ninguna creación física, mental o espiritual es posible sin el principio de lo masculino y lo femenino.

el Kybalión

Todo en el universo tiene un género, masculino o femenino, o bien una combinación de ambos. El hombre y mujer tienen masculino y femenino combinados, de tal forma que el hombre tiene normalmente más atributos masculinos que femeninos, y la mujer tiene más atributos femeninos que masculinos. Pero ambos tenemos de los dos. Si se entendieran bien estos conceptos comprenderíamos mejor algunos de los fenómenos que se están dando actualmente en nuestra sociedad y sus porqués.

 

En resumen, el Kybalion pertenece a un amplio grupo de textos y filosofías antigüas que contienen una sabiduría intemporal y desmienten el mito del progreso tal como nos lo cuenta la moderna civilización egocéntrica, al menos en lo que a sabiduría se refiere. Lo interesante de El Kybalion es que describe 7 principios que contradicen o aclaran gran parte de la percepción que tenemos de las cosas en la actualidad, y que bien entendidas estas leyes nos pueden resultar muy prácticas a la hora de manejarnos en el universo humano de complejidad creciente.

En lo que sigue haremos algunas referencias hacia el Kybalion sobre todo en lo que se refiere a la energía como entidad generadora de resultados materiales.

Conociendo la naturaleza energética de los procesos va a resultar más fácil la solución de problemas que pensados materialmente se nos antojan demasiado complicados.

Desde el Herbolario Alquinaterra en Galapagar de Madrid, os planteamos  ¿en qué se os ocurre que podríais aplicar los principios del Kybalion para entender y mejorar vuestras vidas?

kybalión, las siete leyes del Kybalión en herbolario Alquinaterra Galapagar

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La cara positiva de la enfermedad

El objetivo de este artículo es invitaros a reflexionar sobre cómo sacar un rendimiento positivo a las enfermedades. Se trata de utilizar cualquier pequeño contratiempo en la salud para practicar y aprender, con el objetivo de que cuando lleguen problemas más importantes estemos preparados, o mejor aún, para que los temidos problemas importantes no lleguen a presentarse.

Las enfermedades se han situado como grandes protagonistas en nuestras vidas familiares, sin que tengamos una conciencia clara de cuál es su naturaleza real. Se conciben como accidentes irremediables, cosas que nos pasan o mala suerte, no nos planteamos indagar para comprenderlas ni sacar conclusiones. En cuanto asoman la cabecita intentamos eliminarlas sin pararmos a mirar qué nos quieren decir, hacemos como aquéllos caseros que disparan al primero que entra por la puerta, y de vez en cuando acaban matando a un familiar.

Uno de los problemas de las enfermedades, sobre todo de las más populares, es que rápidamente las asociamos con el peligro de muerte, si bien en la mayor parte de los casos esta vinculación no es correcta y nos suele confundir. Nos hemos acostumbrado a pensar que la muerte y la enfermedad van asociadas,  sin pensar que esto no tiene por qué ser así, lo es más por cómo vivimos y por la intervención humana que por el proceso natural en sí.

Visto desde una óptica general la enfermedad es el resultado de una falta de armonía entre los cuerpos físico, mental y espiritual de la persona. La presencia de enfermedades repetitivas o frecuentes es consecuencia de tener una calidad de vida real deficiente. Es lo que se viene denominando estrés con carácter muy general, aunque el término estrés es demasiado genérico y no contribuye a aclarar las situaciones que se dan.

Una ley de las enfermedades es que van de adentro hacia afuera. Suele parecer lo contrario porque es más fácil ver los factores externos que desencadenan la enfermedad que las verdaderas causas internas, porque éstas además nos responsabilizan. Pero los factores externos no actúan si el terreno no está abonado por una causa, lo cuál no excluye que debemos poner atención tanto en la causa como en los factores desencadenantes.

Algunos factores externos típicos a los que solemos culpar son los virus, las bacterias, los hongos, el frío, el calor, las inflamaciones, la radiación, la aparición de tumores, etc. Las causas internas sin embargo tienen una naturaleza más inmaterial: miedo prolongado, resentimiento crónico, un no puedo permanente, un no me quiere la vida, un nunca es bastante, un no valgo nada, un desconfío permanente, un no puedo parar de pensar, una rigidez sin límites, un juicio permanente sobre lo que pasa, los demás o nosotros mismos, etc. Estas actitudes mentales activan los estados emocionales que con el tiempo acaban debilitando y enfermando las diferentes partes del cuerpo físico.
 
Las diferentes enfermedades son muy distintas en la forma, pero tienen todas un proceso similar. Cambia el órgano o sistema donde se manifiesta,  los tiempos, el hecho de ser más individuales o heredadas del árbol familiar, social o cultural. Pero todas tienen una parte en común en el proceso, que se puede aprovechar para aplicar una metodología común para la recuperación de la salud.

Cada enfermedad se puede interpretar, para ello tenemos que partir de la función afectada y la forma en que está afectada. Interpretar nos ayuda a curar, pero no es imprescindible. En este sentido la enfermedad es nuestra brújula, nos va señalando el camino, a corregir las actitudes, pensamientos, emociones y prácticas que nos dañan. En muchos casos es interesante reflexionar sobre el nombre que se ha le puesto a la enfermedad, para quitarle seriedad o desmitificar esa parte oscura que parece esconderse detrás de la etiqueta.

Una circunstancia que tenemos que tomar con cautela es a los que nunca enferman, porque están los que efectivamente nunca enferman, y los silenciosos que cuando enferman lo hacen de forma explosiva. A veces es más productivo enfermar de vez en cuando, para desactivar las concentraciones de estrés acumuladas, conocerse un poco mejor y de paso adquirir esa cultura de la salud de la que estamos hablando.

En resumen, tenemos que aumentar nuestro nivel de comprensión de lo que la enfermedad significa, para tener cada vez mejores criterios para abordar las situaciones que nos plantea y realizar el crecimiento personal que se nos propone. Antes de llegar a una enfermedad importante es habitual que tengamos varias o muchas de las consideradas poco importantes. Es aquí donde tenemos que aprovechar para practicar y aprender, porque nos dan la oportunidad de entrenar de cara a posibles enfermedades mayores, incluso evitarlas.

La enfermedad siempre es un proceso, curarse es el proceso inverso, es decir otro proceso.

Dejar de enfermar

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¿Dónde encontrar las causas?

Todo efecto tiene su causa. Toda causa tiene su efecto. Todo sucede de acuerdo con la Ley. La suerte no es más que el nombre que se da a una Ley no conocida. Hay muchos planos de causalidad, pero nada escapa a la Ley.

EL KYBALIÓN

 

Con frecuencia hemos oído hablar, leído o reflexionado sobre la ley de causa y efecto, ley que se ha prestado a múltiples interpretaciones, desde las más filosóficas y profundas hasta las más simples de andar por casa. En la actualidad solemos buscar las causas en lo que podemos ver y tocar. Seguramente esta forma materialista de interpretar los fenómenos tiene sus raíces en el desarrollo de un racionalismo extremo predominante en la cultura occidental, que sin duda ha contribuido a la pérdida de la capacidad de manejarnos con nuestras cualidades más inmateriales.

La cuestión que vamos a plantearnos es la disyuntiva entre si podemos recuperar la capacidad de encontrar las causas de los fenómenos, cualesquiera que sean, o si estamos destinados a vivir perdidos en el mundo de las apariencias. Con el desarrollo de este tema vamos a introducir conceptos básicos para los artículos que publicaremos en este blog, en los que utilizaremos con frecuencia la polaridad material-inmaterial. Llevaremos el foco hacia la parte inmaterial, la no visible, esa parte donde se encuentran escondidas las raíces de casi todo lo que nos acontece en la vida.

Actualmente sobrevivimos, más que vivimos, en medio de un cambio vertiginoso y no tenemos certeza de hacia dónde vamos realmente. En el pasado hubo grandes descubrimientos como la rueda, la imprenta, la revolución industrial, y otros grandes hitos, pero es la revolución tecnológica en curso la que ha desencadenado cambios sin precedentes, sobre todo, por la aceleración con que se suceden. Una revolución que se inicia con el desarrollo de la Mecánica Cuántica, hace un siglo aproximadamente.

Según la Mecánica Cuántica las cosas no son como parecen, las leyes que gobiernan el Universo son de naturaleza muy distinta a lo que nos imaginamos normalmente. La materia compacta en realidad está vacía por adentro y se comporta como energía de baja vibración, al tiempo que por el vacío de la materia circulan energías de alta vibración o luz de frecuencias no apreciables por nuestros sentidos. Aparecen principios como el de incertidumbre y el de la relatividad, que podemos incorporar a nuestro bagaje conceptual para comprender mejor la complejidad de nuestro mundo. Las leyes de causa y efecto no siempre son como las percibimos. Responden más a un espejismo condicionado por lo que nos han enseñado y contado repetidamente. En realidad somos nosotros los que creamos nuestra realidad de dentro hacia afuera, de inmaterial a material, de fondo a forma.

Pero la sociedad actual sigue anclada en modelos conceptuales totalmente desacompasados con los nuevos modelos que con tanto éxito se están aplicando en el campo tecnológico. Seguimos explicando a los seres vivos por la vía de la materialidad pura. En la escuela nos enseñan que tenemos cinco sentidos, como si eso fuera todo, sentidos que solo perciben la parte material de la vida. No se habla de otros sentidos tales como la telepatía o la intuición, entre otros, que tienen la función de trabajar en la parte no visible, dando como resultado un adormecimiento e incluso atrofia de los mismos.

Lo que aquí denominamos parte inmaterial es básicamente energía, luz, ondas electromagnéticas o vibraciones de diferentes frecuencias, conformando patrones de información y mecanismos de comunicación invisibles. Son estos mecanismos inmateriales los que crean la realidad material manifestada tal como la percibimos. Veremos la utilidad de conocer el grado de materialidad o inmaterialidad en que nos movemos, con nombres, formas y aplicaciones simples que por el solo hecho de tomar conciencia de su existencia nos pueden ayudar a ver más allá de las apariencias y, como consecuencia, acceder a un conocimiento más completo de las diferentes realidades.

Las causas de la enfermedad